X




[ Pobierz całość w formacie PDF ]
.Para tus adentros le hab�as puesto un nombre al amo, aunque no te atrev�as a emplearlo ensu presencia, por supuesto.Lo llamabas Tar�ntula en recuerdo de tus terrores pasados.Tar�ntula, un nombre femenino, un nombre de animal repugnante que no encajaba ni con susexo ni con el extremo refinamiento que demostraba en la elección de sus regalos.Tar�ntula, s�, porque era igual que la ara�a: lento y misterioso, cruel y feroz, �vido eincomprensible en sus designios, oculto en alg�n lugar de esa morada donde te ten�asecuestrado desde hac�a meses, esa tela de lujo, esa jaula dorada cuyo carcelero era �l y t� elprisionero.Hab�as renunciado a llorar, a lamentarte.En el aspecto material, tu nueva vida no supon�aning�n sacrificio.En aquella �poca del a�o  �febrero?, �marzo? deber�as estar en el�ltimo curso del instituto, y en cambio te encontrabas all�, cautivo en aquel cubo dehormigón.Tu desnudez se hab�a convertido en un h�bito.El pudor hab�a desaparecido.Tansólo las cadenas resultaban insoportables.Probablemente en mayo, si tus c�lculos son fiables, aunque quiz�s ocurriera antes, seprodujo un acontecimiento extra�o.El despertador marcaba las dos y media.Tar�ntula bajó averte.Se sentó en el sillón, como de costumbre, para observarte.Estabas dibujando.El selevantó y se acercó a ti.T� te pusiste en pie para estar a su altura.Vuestras caras casi se tocaban.Ve�as sus ojos azules, �nicos elementos móviles en unrostro impenetrable, petrificado.Tar�ntula levantó una mano para posarla en tu hombro.Condedos temblorosos, fue resiguiendo la l�nea de tu cuello.Te tocó las mejillas, la nariz, tepellizcó delicadamente la piel.El corazón te lat�a descompasadamente.Su mano, caliente, bajó hacia tu pecho; suave ydiestra, te recorrió las costillas, el vientre.Te palpó los m�sculos, la piel lisa y lampi�a.Sin~36~~36~ duda te equivocaste al interpretar el significado de sus gestos.En efecto: cuando a tu vezintentaste acariciarle el rostro con gesto desma�ado, Tar�ntula te abofeteó brutalmente,apretando los dientes.Te ordenó que te volvieras de espaldas y, de un modo metódico,prosiguió su examen, que se prolongó varios minutos.Cuando hubo terminado, te sentaste masaje�ndote la mejilla, que a�n te escoc�a por elbofetón recibido.�l meneó la cabeza riendo y te alisó el pelo.Sonre�ste.Tar�ntula salió.No sab�as qu� pensar de ese nuevo contacto, una verdadera revolución envuestras relaciones.Sin embargo, reflexionar sobre ello representaba un esfuerzo angustioso yexig�a una energ�a mental de la que carec�as hac�a ya tiempo.Te pusiste de nuevo a dibujar sin pensar en nada.~37~~37~ 22Alex abandonó el puzle.Salió al jard�n y se dedicó a tallar un trozo de madera,una ra�z de olivo.El cuchillo penetraba en la masa seca, componiendo poco a poco,viruta a viruta, una forma tosca pero cada vez m�s precisa, la de un cuerpo de mujer.Se hab�a puesto un gran sombrero de paja para protegerse del sol.Con una cerveza alalcance de la mano y absorto en ese trabajo minucioso, consiguió olvidarse de laherida.Por primera vez desde hac�a mucho tiempo, Alex estaba relajado.El timbre del tel�fono lo sobresaltó y estuvo a punto de pincharse con la punta dela navaja.Dejó caer la ra�z de olivo y se quedó escuchando, desconcertado.El timbresegu�a sonando.Alex, incr�dulo, corrió hacia la casa y se plantó delante del aparatocon los brazos ca�dos: �qui�n sab�a que �l estaba all�?Empu�ó el revólver, el Cok que le hab�a quitado al poli despu�s de hab�rselocargado.Era un arma m�s sofisticada que la suya.Temblando, descolgó.A lo mejorera un comerciante del pueblo, o la compa��a de tel�fonos, en fin, alguna tonter�a.Omejor a�n, alguien que se hab�a equivocado.Sin embargo, la voz que sonó leresultaba conocida.Era la del ex legionario en cuya casa se hab�a refugiado tras elatraco.A cambio de una sustanciosa suma, el tipo hab�a accedido a curar a Alex.Nohab�a hecho falta extraer la bala, pues �sta hab�a salido por la cara posterior del muslodespu�s de haber atravesado los cu�driceps.El hombre hab�a conseguido losantibióticos y los apósitos necesarios y le hab�a hecho deprisa y corriendo una suturaalgo chapucera [ Pobierz całość w formacie PDF ]
  • zanotowane.pl
  • doc.pisz.pl
  • pdf.pisz.pl
  • milosnikstop.keep.pl
  • Drogi uĚźytkowniku!

    W trosce o komfort korzystania z naszego serwisu chcemy dostarczać Ci coraz lepsze usługi. By móc to robić prosimy, abyś wyraził zgodę na dopasowanie treści marketingowych do Twoich zachowań w serwisie. Zgoda ta pozwoli nam częściowo finansować rozwój świadczonych usług.

    Pamiętaj, że dbamy o Twoją prywatność. Nie zwiększamy zakresu naszych uprawnień bez Twojej zgody. Zadbamy również o bezpieczeństwo Twoich danych. Wyrażoną zgodę możesz cofnąć w każdej chwili.

     Tak, zgadzam się na nadanie mi "cookie" i korzystanie z danych przez Administratora Serwisu i jego partnerĂłw w celu dopasowania treści do moich potrzeb. Przeczytałem(am) Politykę prywatności. Rozumiem ją i akceptuję.

     Tak, zgadzam się na przetwarzanie moich danych osobowych przez Administratora Serwisu i jego partnerĂłw w celu personalizowania wyświetlanych mi reklam i dostosowania do mnie prezentowanych treści marketingowych. Przeczytałem(am) Politykę prywatności. Rozumiem ją i akceptuję.

    Wyrażenie powyższych zgód jest dobrowolne i możesz je w dowolnym momencie wycofać poprzez opcję: "Twoje zgody", dostępnej w prawym, dolnym rogu strony lub poprzez usunięcie "cookies" w swojej przeglądarce dla powyżej strony, z tym, że wycofanie zgody nie będzie miało wpływu na zgodność z prawem przetwarzania na podstawie zgody, przed jej wycofaniem.